Naturaleza y tranquilidad resumen el carácter de Láncara, un pueblo perteneciente a la comarca de Sarria, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Lugo, donde no existen las prisas. Con numerosos castros repartidos por todo el municipio, la villa cuenta entre sus atractivos naturales, con un paseo por la orilla del río Neira, cuyos márgenes enseñan un gran patrimonio natural, con fragas de robles, castaños y avellanos, que sirven de refugio a una variada fauna, así como numerosos vestigios arqueológicos, además de las playas fluviales de Lánca y de la Pobra de San Xiao.

Así mismo conserva de la época romana el Puente de Carracedo, uno de los monumentos más representativos del Concello. Se trata de un puente de cantería granítica construido en el siglo XVI, con cuatro arcos y una peculiar traza (de lomos de asno), y en el que en la Edad Media había sobre él una torre y se cobraba derecho de pontazgo por cruzarlo.

Otro de los lugares de interés es el Pazo de Láncara, reformado en el siglo XVIII y asentado en una zona arborizada. Dedicado actualmente al turismo rural, tiene tres cuerpos y una torre fortaleza original, con un balcón apoyado en ménsulas. En el edificio central hay tres escudos y un patio interior con escalinata de piedra. También resulta de interés la Casa Grande da Pobra de San Cibrao, una construcción del siglo XIV, inspirada en los modelos de épocas medievales.