Denis Gómez

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Ha sido Mauricio en Cuéntame como pasó, Bernabé en El sabor de las margaritas, o Roque Noguerol en Niebla. Denis Gómez  (A Coruña, 1978) es uno de los actores gallegos más conocidos con un gran amor a la interpretación, que le ha llevado a participar en algunas de las series más conocidas de la televisión y a recorrer los escenarios de toda España. Con un proyecto en el Teatro Español, interrumpido en su día por el coronavirus y que acaba de retomar, y una flamante nominación a los Premios María Casares por su papel en Karelu, Denis acaba de retomar el rodaje de la segunda parte de El Vecino para Netflix, donde da vida a Litos.

 

Estuviste en series como Amar en tiempos revueltos o Seis hermanas. ¿Cómo ha sido volver a TVE con ‘Néboa’?

La serie fue una experiencia brutal, en todos los sentidos. Ha sido súper intensa, muy dura y muy exigente a todos los niveles, aunque arropados afortunadamente por una buena producción y dirección. Además, ahora han cogido el buen vicio de rodar en escenarios naturales exteriores, con lo maravilloso que es, pero también con los handicaps que tiene, y lo hace más complicado. Por otra parte, la historia era muy dura y tenía que estar muy concentrado en todas las secuencias, pero creo que valió mucho la pena, y estoy muy contento con el resultado.

Era un papel secundario con un gran peso.

Sí, y es atípico en las series españolas que los personajes secundarios tengan tanto peso en la trama, pero realmente Néboa es muy coral, todos los personajes teníamos que estar por algo. 

También fue muy alabado tu papel de Bernabé en ‘El sabor de las margaritas’, que está teniendo un gran éxito a nivel internacional.

Bernabé es de esos papeles de reparto que da para lucirte, es muy agradecido. Sabía que la gente se iba a fijar en él si no la liaba mucho, y aunque me da un poco de pudor, tengo que decir que en alguna escena en la que había figurantes, me trataban como si yo no fuese actor, sino como si fuese realmente como era mi personaje. Tenía que componer un personaje con una distancia física a la que tengo yo, sin pasarse de la raya, con prudencia y cariño; un personaje tremendo que vive cosas muy tremendas. Para mí era un papel comprometido y muy exigente, pero tenía claro a priori que iba a ser gratificante y muy duro.

Eres uno de los nominados a los Premios María Casares por tu trabajo en ‘Karelu’. ¿Cómo viviste la nominación?

Con mucha ilusión, la verdad, porque es una nominación de los compañeros de trabajo y eso en sí, ya es maravilloso. Pero también por ser con la compañía de teatro Os Naúfragos, que es con la que llevo toda la vida, y con Gustavo del Río, que es mi vecino. La nominación es un poco de todos. 

¿Qué te aporta el teatro?

Me encanta. Aunque no te dé visibilidad, a nivel personal es muy gratificante. Tienes el feedback del público in situ, y las historias suelen ser historias con las que comprometes más. Es muy tentador hacer un papelín y ser conocido por las masas, pero creo que el actor tiene que ser un todoterreno en todos los sentidos, y manejarse en diferentes medios y géneros.

¿Cómo eliges tus trabajos? 

En teatro elijo los papeles por la historia y las personas que están en el proyecto, porque son procesos de trabajo largos e intensos, que implican compartir muchas horas y muchas experiencias, por lo que buscas equipos en los que encajes, además de que la historia que vas a contar te guste. En una serie o en el cine, me influyen más las maneras de hacerlo y la historia. El guión siempre es fundamental en ambos casos.

¿Y el equipo?

Nathalie Poza decía que un actor debe estar preparado para trabajar con genios, y creo que tiene razón. Los actores debemos ser dúctiles para poder trabajar con el resto del equipo, hay que saber amoldarse a tus compañeros, a los técnicos y al director.

También has hecho varias incursiones en el cine.

Sí, lo primero que hice fueron Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa. Me dije, “de aquí para abajo”, y así fue, porque estuve dos años sin trabajar ¡y las pasé canutas! (se ríe). Era un pipiolo y no me creía que pudiera estar diciendo unas frases con Bardem y Tosar en la pantalla grande. Fue muy bueno.

¿Y la experiencia de entrar en una serie tan consolidada como ‘Cuéntame’?

Llevan tantos años que son como una gran familia, y tú entras en ella y tienes que hacerte tu hueco. Fueron muy generosos conmigo. Casi siempre trabajé con Ricardo Gómez y Elena Rivera, y fue una gran experiencia. Recuerdo hacer una secuencia con 39 de fiebre, con Echanove e Imanol Arias, en la que daba un discurso sobre las ballenas. Y al acabar, Imanol, que es muy vehemente, salió pidiendo un aplauso para mí por hacer un speech a la primera. Me fuí para casa con el pecho hinchado y muy feliz.

¿Hay alguien con quién te haga especial ilusión trabajar?

Me gustaría trabajar con gente mayor, como José Sacristán o Concha Cueto, que aún están en activo, aunque trabajan menos. Y también con Ángela Molina.

¿Y algún proyecto en el que te gustaría estar?

Me hubiese encantado participar en la serie Patria en HBO sobre el libro de Aramburu, pero en general me gusta todo lo que tenga que ver con una comedia inteligente, hilada desde un puntos de vista intelectual, y si puede ser un poco absurda, mejor que mejor, Me encanta.

¿En qué andas metido ahora, tras el parón por la crisis sanitaria?

Estoy en plena grabación de la segunda temporada de El Vecino para Netflix, esta vez dirigida por Ernesto Sevilla. El proceso está siendo complicado pero más agradable de lo que pensábamos a priori; absolutamente todos los técnicos tienen que llevar mascarilla y gafas protectoras y mantener la distancia dentro de las posibilidades. Los actores solo podemos interactuar entre nosotros sin protección en pleno momento de grabación y si no estamos en plató, debemos estar en camerino individual e higienizado. Llevamos unas mascarillas con palo estilo veneciano muy curiosas, ya que de otra manera el trabajo de caracterización se estropearia. Pese a todos estos prolegómenos, lo estamos llevando bien. Hemos sido de los primeros, si no el primero, de los proyectos en arrancar. Había mucha expectativa y nuestra actuación tenía que ser ejemplar. Para nosotros, como actores, ha sido una suerte poder acceder tan rápido a un mundo laboral ya de por sí, muy complicado.

Tenías previsto empezar a ensayar con el Teatro Español cuando comenzó la crisis sanitaria. ¿En qué punto está este proyecto?

Empezaré pronto con los ensayos de J’attendrai, dirigido por Emilio del Valle y cuyo estreno estaba previsto en las Naves del Teatro Español de Madrid para junio, y que se ha visto pospuesto hasta el 3 de diciembre. De nuevo tengo que sentirme agradecido, ya que muchos compañeros de teatro han visto como muchos de sus bolos caían sine die, con lo que supone para compañías medianas ver cómo todas o muchas de las funciones previstas desaparecen de las agendas culturales de la mayoría de los Ayuntamientos. He de decir que eso sí lo he sufrido con mi compañía habitual, Os Náufragos, donde el covid-19 nos ha bastante pupa.

¿Como has llevado esta etapa de confinamiento?

A nivel personal, imagino que lo he llevado como la mayoría de las personas que han tenido la suerte de no ver afectadas a ninguna de sus personas cercanas. Inquietud, enfado, una tranquilidad un tanto autoforzada, y escepticismo por momentos, se mezclaban día tras día. Como la mayoría también, he aprovechado para dejarme llevar por un mundo anacoreta que siempre he anhelado en momentos de estrés y que esos días sin embargo, me ha llegado a pesar. He tratado de tener la mente en activo estudiando idiomas, viendo muchas películas. Eso sí, no he hecho pan y me he leído ¡apenas uno de los cien libros que pensé que me leería!

¿Conclusión?

Sabiendo que como decía Rosa María Sardá esto no nos va a cambiar, ni vamos a ver la luz de lo que nuestras vidas tienen que ser, sí es cierto que el salir de la rueda del hamster ayuda a poner distancia a cosas a las que a lo mejor sí le estábamos dando importancia. Creo de todos modos, que el impacto de lo que esto ha supuesto o por desgracia aún puede suponer, aún está por ver.

Muy personal

  • Escucho de todo y mucho, pero sin duda mi grupo favorito es The Smiths.
  • Mi libro preferido es 2666, de Roberto Bolaño
  • Me encanta comer huevos y alcachofas en todas sus versiones.
  • Me gusta las ciudades industriales que se han sabido reinventar como, Bilbao o Rotterdam.. Y para vivir, Oporto.
  • Mi regalo de infancia favorito fue un peluche muy feo de un mono. Era tan feo que le cogí mucho cariño.