Sí se le pregunta a la regidora de Trazo, Fina Suárez, por los encantos de la villa, su respuesta va a ser muy clara: “todo Trazo es naturaleza, en cualquier parroquia hay rincones dignos de ver y sobre todo de vivir”. El concello, junto a otros municipios, está luchando para que sea reconocida una ruta histórica del Camino Inglés. Una de las vertientes partiría de A Coruña pasando por Arteixo, A Laracha, Cerceda, Tordoia y Trazo, y entraría en Santiago por la Peregrina. Otra saldría de Bergantiños, y recorrería Sofán, Caldelo y Aldemunde y se uniría con la primera en Tordoia. Una tercera tendría el origen en Ferrol y continuaría por Pontedeume, Betanzos, Abegondo, Mesón do Vento y Cerceda. Desde luego, el hecho de que en un futuro se llegue a distinguir supondrá para el municipio un recurso turístico de primera magnitud.

Entretanto, Trazo puede presumir de tener una de las áreas de ocio más famosas de la comarca ordense: la Carballeira de Chaián. Bañada por el río Tambre, supone un rincón idóneo para los amantes de la naturaleza, que podrán resguardarse a la sombra de la frondosa vegetación de robles, ameneiros y castaños. Es el lugar ideal para practicar deporte o simplemente para pasear y empaparse del paisaje. Fuera de este rincón idílico, el municipio esconde muchos más dignos de ser visitados. La naturaleza asoma también en la Cova dos Mouros, situada en la parroquia de Monzo; en el mirador de la Medorra, ubicado en la parroquia de Campo y desde donde hay unas espectaculares vistas que llegan hasta Compostela en los días más despejados. El puente Albar supone un pintoresco lugar libre de pesca, y tampoco hay que olvidar la llamada piedra habladora, que debe su nombre al efecto de resonancia que se produce al estar situada en una zona alta. De hecho los más deportistas siempre podrán disfrutar del aire libre y de las vistas aventurándose a realizar alguna de las rutas de senderismo como la que arranca en el Monte Pedroso o la de la propia carballeira.

Trazo es mucho más que verde, es también cultura y historia. Los curiosos que se acerquen a la villa no pueden dejar de visitar el Pazo de Vilacoba, que nace como una torre de defensa en el siglo XV construida por Don Alfonso Alborxa Escudero. También a lo largo del río Chonia pueden descubrirse una serie de construcciones de la arquitectura tradicional de la zona. Nos referimos a varios molinos y batáns sitos en la parroquia de Xavestre, y que tienen una gran carga simbólica por el curioso paisaje que se forma en la zona a pocos metros de la desembocadura del Chonia en el río Tambre. También son populares Casa Ríos Merelle y Casa Salado.

La arquitectura religiosa es al mismo tiempo muy abundante. El ayuntamiento alberga un sinfín de cruceros: de Santa Eufemia y San Mateo de Vilouchada, en Morlán, Trazo, en Chaián, Campo, Castelo, Berreo, de San Roque en Trazo, de la iglesia parroquial de Vilouchada, Crucero de San Martiño, de Xavestre, de Restande y de Benza. Una de las grandes joyas es la Capilla de Santa Eufemia, también conocida como la Catedral de la montaña. Situada en la parroquia de San Vicente de Vilouchada, esta ermita es de estilo neoclásico y destaca en ella el coborio octagonal finalizado en cúpula sobre el crucero, añadido con posterioridad a la construcción inicial. El imafronte frontal es la que concentra toda la decoración. A pesar de su sencillez, la Iglesia de Berreo es singular por su campanario, que se encuentra separado del edificio eclesiástico. Toda una reliquia del medievo.

Los amantes de las construcciones religiosas verán en este municipio el lugar ideal para recrearse en ellas. Y es que son muchas más las que se cuentan en Trazo: la de San Xoán de Campo, Santa María de Restande, San Cristovo de Xavestre, San Martiño de Monzo, de Santa María de Chaián, Santa María de Morlán, San Vicente de Vilouchada, Santa María de Castelo, Santa María de Trazo y San Pedro de Benza. También cabe destacar las capillas de San Xosé de Oa o la de San Bieito de Viaño Pequeño.

Y por supuesto no faltan las fiestas, siendo las más célebres la del Escalo, que se celebra en la carballeira de Chaián el tercer domingo de julio en colaboración con Santiago, y la de San Mateo, el 21 de septiembre en la Iglesia de Vilouchada.