De origen celta y con más de cien años de historia, el fútbol gaélico gana entusiastas adeptos que valoran la vistosidad del juego, su dinamismo y sus valores, muchos idénticos a los del rugby, el deporte  al que más se asemeja, aunque también tiene elementos del básket y de otras disciplinas. En Galicia se juega desde 2010, gracias a un profesor de la Universidad de A Coruña que lo descubrió en uno de sus viajes a Irlanda y decidió fundar en la ciudad herculina el primer equipo gallego, Fillos de Breogán, disputando por aquel entonces el campeonato ibérico, aunque el boom sería en 2012, tras un amistoso contra Bretaña. Lo recuerda Ángel Negrete, presidente de la Asociación Galega de Fútbol Gaélico, que en la actualidad agrupa a 10 equipos masculinos y 6 femeninos, con jugadores que van desde los 18 a los 40 años, y una gran cantera de niños y niñas que quieren practicarlo.

“Es muy físico, exigente y dinámico, con muchos ataques y defensas, por lo que resulta muy vistoso”, explica Negrete, “y promueve los valores propios del rugby, como la honestidad, la camadería, la pasión, el juego limpio, la solidaridad, la disciplina o el respeto”. Y va más allá, porque “potencia el arraigamiento, al no permitir fichajes ni cambios de equipo, salvo que vayan parejos al de residencia, ni los pagos a jugadores. Se juega para defender los colores”, afirma con rotundidad, sin olvidar “que también hay el tercer tiempo”.  

Aunque todavía desconocido y minoritario, pese a tener equipos en competiciones nacionales e internacionales, el fútbol gaélico cuenta con campeonatos en los que hombres y mujeres juegan bajo las mismas normas, promoviendo la igualdad de género en los deportes, y con la Liga Gallaecia, que es mixta. 

Negrete señala que “tenemos una competición femenina muy fuerte, y aunque no siempre es fácil que ellas se animen, las chicas suponen un tercio de nuestras fichas y tienen un gran nivel”. Y si la selección femenina logró la Medalla de Bronce este verano en el Mundial de Irlanda, las Fillas de Breogan, de A Coruña, no se quedan atrás en éxitos. “Por ejemplo, fueron invictas desde 2016 a 2018, ganando copas y 3 ligas consecutivas, incluída el Ibérico, siendo además segundas en el Europeo de Clubes en 2016. Es una pasada”.

A la búsqueda de nuevos jugadores, los clubes advierten que “no es necesario conocer todas las reglas de este deporte, solo tener ganas de pasarlo bien”.