La campaña de vacunación antigripal, estrenada el 13 de octubre y que se prolongará hasta el próximo 31 de diciembre, adquiere este año más importancia que nunca, en cuanto al posible solapamiento de la gripe con la pandemia del covid-19.  Los expertos señalan que «si en un paciente coinciden ambos , el riesgo de morir por covid es el doble y seis veces más que si no se tiene ninguno de los dos virus». 

Por ello, desde el Ministerio de Sanidad instan este año a la vacunación antigripal a toda la población, especialmente a mayores de 60 años, embarazadas y personas de riesgo, como niños de hasta 2 años que hayan nacido prematuros, los que padezcan enfermedades crónicas cardiovasculares, renales o respiratorias, diabéticos, celíacos o con patologías neuromusculares o renales, pacientes oncológicos y quienes padezcan trastornos que impliquen una disfunción cognitiva, o personas inmunodeprimidas. También los trabajadores sanitarios, los cuidadores de personas de alto riesgo, los profesionales de servicios esenciales y el profesorado.

Uno de los principales objetivos de la campaña de vacunación contra la gripe es que la cobertura de la vacuna aumente más que nunca y evitar así un colapso del sistema sanitario. Advierten que “está científicamente demostrado que la vacuna previene la enfermedad causada por el virus de la gripe (Influenza)”, produciendo una reducción de la hospitalización y de la mortalidad, sobre todo en las personas con más riesgo de enfermedad grave, y reduce también la carga asistencial sobre el sistema”. Además, la experiencia en el hemisferio sur, que ya ha pasado el invierno, indica que este año la gripe podría ser más agresiva que otros años, si bien es muy probable que su incidencia en esta temporada invernal sea inferior a años previos por las medidas de uso de mascarilla y distanciamiento social.

Los expertos admiten que la efectividad de la vacuna de la gripe es media. “Para la cepa A, el año pasado fue de un 51%, y para la B fue de alrededor de un 40%. Aún así, evitó en toda España un 37% de muertes, un 40% de ingresos en unidades de cuidados intensivos (UCIs) y un 26% de hospitalizaciones en mayores de 60 años”. Y hay otro dato más, el 70% de los casos graves de gripe el año pasado se produjeron en personas que no se habían puesto la vacuna.

 

Además, hacen hincapié en que “debe quedar claro que no hay un mayor riesgo de infectarse por SARS-CoV-2 o de padecer covid-19 de mayor gravedad por haber recibido una vacuna frente a la gripe. Todo lo contrario, hay trabajos que concluyen que la vacunación contra la gripe podría

asociarse con menor gravedad y mortalidad por covid-19”, confrontando así las leyendas urbanas de que personas infectadas por SARS-CoV-2 evolucionan peor con la exposición previa a la vacuna de la gripe, y desmontando así un documento que circula por las redes con especulaciones como una posible mayor gravedad de la infección por el polisorbato 80, un excipiente de la vacuna, que por otra parte, también está presente en numerosos medicamentos”.

Como ha venido ocurriendo desde el estallido de la crisis sanitaria, la comunidad médica llama la atención sobre las fake news que circulan por las redes, con importantes errores de calidad científica que provocan alarma y que en este caso, pueden tener una influencia directa y negativa en las coberturas de vacunación. Y como siempre, advierten de la importancia del “uso de la mascarilla, la buena higiene de manos y la distancia social, que protegen también de más virus”.