Teniendo en cuenta que le gusta escribir (y lo hace) desde la infancia, que es lector constante y  de consumo diario, y que trabaja rodeado de libros y en línea directa con editoriales y escritores, no resulta demasiado extraño que Xacobe Pato (@xpgigirey) haya acabado publicando un libro, sino todo lo contrario. Aunque quizá sí sea más curioso que su primera toma de contacto con los lectores haya sido a través de sus diarios publicados semanalmente en Instagram y que una de las editoras con más prestigio del país, Belén Bermejo, fuese quien le pidiese a él trabajar juntos. Así nace ‘Seré feliz mañana’, un libro de lectura adictiva lleno de referencias al mundo que nos ha tocado vivir, con grandes dosis de ternura y humor, y de todos los ingredientes necesarios para quedarse a vivir en nuestra mesilla de noche.  

Antes de publicar ‘Seré feliz mañana’ y convertirse en uno de los escritores del momento (más de sesenta entrevistas en una semana, y tercera edición al mes y medio de su lanzamiento), Xacobe Pato había estudiado  Políticas, empezado a trabajar en la librería Cronopios de Santiago y llevaba un par de años escribiendo un diario en Instagram, seguido por más de 16.000 personas. Comenzó a hacerlo como un ejercicio de escritura, “para obligarme a hacerlo, ya que mis amigos escritores me decían que por mucho que leyese no iba a aprender el oficio si no escribía”, y para dar a conocer su trabajo, “porque veía lo difícil que era publicar y que la gente te hiciese caso. Hay muchos libros maravillosos que pasan desapercibidos porque sus autores son desconocidos”.

Y pensó en Instagram convencido de que era un buen método para “llegar al lector potencial y ponérselo fácil, ya que es una red que te permite ir leyendo en cualquier momento”, explica Xacobe, que habla también de similitudes con el negocio de la música, donde las bandas suben sus trabajos a las plataformas antes de editar sus discos, sin paso previo por las discográficas con sus maquetas bajo el brazo.

Así nacen los diarios que @xpgigirey cuelga en Instagram los domingos, origen del libro, y de los que aclara que “es verdad todo lo que cuento, aunque con un poco de literatura añadida”.

 

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“Por la semana me van pasando cosas que voy apuntando en una libretita y en el móvil, y después, un día o dos a la semana, me siento ante el ordenador y paso esas ideas en sucio a limpio, las ordeno, las desarrollo… pero todo lo que escribo ocurrió, lo escuché o lo leí, aunque después, para hacerlo más atractivo, yo a veces exagere un poco o meta algo que no ocurrió. Es una especie de pacto con los lectores que creo que entienden perfectamente”.

Lo que sí es 100% verdad, es que Xacobe Pato escribía de pequeño un diario que le regalaron sus padres a los siete años y que continuó haciéndolo de forma intermitente hasta los veintipico.

Enamorado de este género, señala que “el diario es tan libre que te permite introducir cualquier cosa en él. Puedes meter algo que te ha pasado, pero si no ha ocurrido nada o no quieres contar la verdad, puedes tirar de alguna reflexión que tienes en la cabeza, hablar de algo que has leído o que te han contado, o simplemente comentar un recuerdo que te vino a la mente. Además, yo hablo del pasado, pero también del futuro, de las cosas que imagino que sucederán, y con esa libertad puedes jugar de mil maneras”. 

“Es lo bueno que tienen los diarios”, añade, “que no sabes muy bien lo que te vas a encontrar. Como la vida misma; nunca sabes lo que viene… y eso me gusta que se traslade al diario”.

Y añade algunas ventajas de las redes sociales para el género, convencido de que “en Twitter hay gente que escribe diarios sin ser muy consciente de que lo hace, y me encanta porque escriben de una forma muy desprejuiciada y sin ningún tipo de pretensiones. Lanzas cosas que piensas o te pasan de la misma forma que antes lo escribías en un cuaderno, y me parece que es muy interesante”.

Sobre los personajes que le acompañan, Xacobe explica que “desde el principio se mezcló un poco el hecho de que yo fuera escribiendo con los comentarios de la gente de mi alrededor, y que luego yo plasmaba en las siguientes semanas, lo que originó una especie de diálogo con los  personajes, solo que estos se me rebelan”, y reconoce que “aunque ha habido poco enfado por lo narrado, sí ha habido decepción por no aparecer en ellos, y algún que otro reproche.

En este sentido, confiesa que “lo que más me preocupa a la hora de escribir es el trato que doy a los que están cerca, porque cuando escribes de tí mismo también lo haces de la gente que orbita a tu alrededor. No quieres herir a nadie, pero entiendo que eso, a veces, en literatura, es difícil, porque es como que estás más comprometido con  las personas que con el texto”, y reconoce que su límite son “las lealtades personales”. “Probablemente el lector quisiera saber más de algunos personajes, de lo que les pasó luego conmigo y que yo no cuento…”, admite. “Es un equilibrio complicado”, y advierte sonriendo que “los personajes se rebelan hasta en la imagen que tú tienes de ellos, porque nadie se ve de la misma forma que los ven los demás”.

 

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Quizá por ello, en sus diarios de Instagram, sus personajes aparecen solo con iniciales, algo que decidió también mantener en el libro “para crear un poco de misterio; que fuesen ambiguos y no estuviesen condicionados por un nombre. De hecho, a veces ni siquiera se sabe si estoy hablando de un hombre o de una mujer, y eso me parece interesante. Además, solo hablo de momentos concretos de la vida de las personas en las que yo estoy presente, sin querer hacer un retrato del personaje”.

Aficionado al género del diario y admirador de escritores que lo practican como Andrés Trapiello o Elvira Lindo, Pato reconoce que “mi vocación primera es imitarlos, aunque luego lo haya hecho diferente porque aplico mis experiencias, mis prejuicios o mi sensibilidad. Pero siempre que empiezas algo partes de algún sitio, y para mí sus libros son el referente. Y aunque yo uso una herramienta para darme a conocer y conseguir lectores sin el filtro de las editoriales, que es Instagram, yo creo que mi intención siempre fue que luego estuviesen en papel. Igual no lo quería reconocer mucho, pero creo que siempre estuvo en mi cabeza el poder publicar”.

Una aventura literaria que empieza con un mail de Belén Bermejo, una persona muy querida en el sector editorial y cultural, fallecida a finales del pasado mes de junio, en el que le decía que quería ser su editora y que estaba abierta a lo que él  quisiera escribir. “Solo pude trabajar con ella los primeros meses”, se lamenta Xacobe, que desde el principio tenía claro que lo quería era pasar sus diarios de las redes al formato libro, “porque yo soy muy lector de ese género”, si bien confiesa que “el trasvase fue complicado”. 

“Había cosas que no sabía cómo plantearlas a la hora de reescribirlo. Por ejemplo, me preocupó que hubiese opiniones y detalles de 2018 que ya no tenían que ver conmigo ahora, aunque decidí que  tenía que mantenerlo tal cual lo había escrito porque si no, era como hacer trampas a los lectores y a mí mismo, pero fue una de las cosas que más me costó. También me preocupaba que fuese un poco repetitivo o recargado a la hora de leerlo todo de corrido, pero creo que como cambio bastante de registro, se hace ameno, y al quitarle la distribución y separarlo solo por meses, es más fluido”.

La relectura también ha sido para su autor “una sorpresa, porque he vuelto a leer cosas que no me acordaba haberlas escrito… ¡ni vivido!, así que  me tengo que fiar de mi propia palabra” (se ríe), y confiesa que a veces le gusta escribir “cosas que me pasan, pero solo para mí, para no olvidarlas, para guardarlas de alguna forma, sin intención de publicarlas”.

Un cuaderno que va en paralelo y en el que no cuenta cosas de su día a día, “solo las importantes, para perderme en esas sensaciones”. Textos que forman “una especie de diarios muy intensitos”, dice Xacobe, quien al releerse se ve como “una persona que recrea momentos que ha vivido. No leyendo e imaginando, sino recordando”.

Sobre el cambio a otro género, Xacobe Pato ni se lo plantea, al menos de momento. “Escribir en este formato me permite vivir como más hacia fuera. Ahora muchas veces me fijo en lo que me dicen y en lo que pasa para ver qué puedo sacar en el diario. Vives de una forma más intensa y más divertida. Estoy enganchado a la idea del diario, me siento muy cómodo en él”, y reconoce, además, que “tampoco tengo tiempo para escribir de otra forma. Con mi forma de vida, la escritura fragmentaria es perfecta. Escribir a salto de mata tiene mucho que ver con mi vida”. Y confiesa, incluso, que a veces le cuesta hacerlo y se esfuerza por tener una constancia. “Tengo que obligarme, porque algunos días no siento la necesidad de hacerlo. Es como practicar deporte; me gusta, pero me da pereza, y luego me sienta bien. Me libera”.

Pese a dar muchas referencias de música, libros, lugares… Xacobe Pato asegura no sentirse un  prescriptor. “Recomendar me genera una sensación difícil, porque cada uno tiene sus  gustos. Pero cuando hablo sobre libros, películas o series, lo hago simplemente desde la posición de que a mí me gustan; no lo hago para convencer a nadie, sino solo para hacer mi propia reflexión sobre lo que yo consumo. No me siento prescriptor, pero me gusta hablar mucho de las cosas que me causan entusiasmo, y aunque quizá sea una forma de recomendar de forma indirecta, yo no lo hago con esa intención”.

Trabajar en una librería siendo escritor, hace que pulse continuamente el interés del libro, ver “por dónde van los tiros” y admite un cierto temor por la dualidad de ser el autor de un libro expuesto al comentario de los lectores y mantenerse en primera línea. “Pero hay que quitarle hierro a lo que piensen de uno”, dice, “y aunque hay comentarios que pueden herir, hay que tomárselo con cierta distancia”. En este sentido y sobre las críticas que pueda recibir, Xacobe piensa que “decir que está bien escrito es no decir nada. Lo que importa es que a uno le llegue, y eso depende de muchos factores”.

Pero sí está convencido de que “los buenos libros no tienen fecha de caducidad, aunque a veces lo parezca porque los cambiamos constantemente de sitio en las librerías. Pero es solo por cómo está montado el sistema editorial. Sin embargo, los buenos libros siempre están vigentes y emocionan a generaciones diferentes. Son libros que gustan, y que vuelves a leer un tiempo después con la misma emoción”.

Del suyo, una de las cosas que más le complace es que “lo leen muchos tipos de personas”, sobre todo con el cambio de Instagram a papel, algo que le ha dado la oportunidad de llegar a un nuevo tipo de lectores que no usan las redes. Además, Xacobe insiste en que Seré feliz mañana, como buen diario, “no está escrito para ningún público objetivo concreto, y eso permite la libertad de escribir para todo el mundo”.

Y a la hora de recomendarlo, lo tiene claro. “Diría: léete las primeras páginas sin prejuicios, y si te gusta, llévatelo a casa”.

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