Muy ligada a las peregrinaciones, Triacastela cuenta con una gran riqueza paisajística y patrimonial, fruto de un emplazamiento estratégico y de su importancia en la historia xacobea.

Conocida como la Talamia Sextórum romana, aparece en el Códice Calixtino como final de la penúltima etapa de la ruta que iba de los Pirineos hasta Compostela. En su historia, también juega un papel fundamental Alfonso IX, monarca que deseaba hacer de ella una de las ciudades más florecientes de su reino.

Fruto de esa posición privilegiada, cuenta con una destacada arquitectura religiosa y civil, así como un importante patrimonio etnográfico, como los castros de Triacastela, Lagares y Santo Adrián o las numerosas cuevas situadas en las montañas.

Por sus características orográficas y vegetales, Triacastela cuenta con un marcado interés paisajístico y natural, fundamentalmente en las parroquias que presentan desniveles de mayor importancia. Ene ste sentido, un 34% de su superficie pertenece al espacio Ancares-Courel, una de las zonas protegidas más destacadas de la provincia por su valor ambiental y declarado también como Lugar de Interés Cultural (LIC).

Por otra banda, como atractivos turísticos, además de las rutas de senderismo, una actividad con muchos adeptos en la zona es el parapente.