“El mundo de la moda me ha apasionado desde siempre, y aunque era un sueño inalcanzable hice mis pinitos como modelo a nivel local, con la única aspiración de divertirme. Comencé mis estudios en la USC pero no terminaba de encontrar mi camino, y como siempre me había gustado el diseño me matriculé en la Escuela de Arte Mestre Mateo, donde hice Diseño de Interiores mientras trabajaba en Zara y  Stradivarius, primero en ventas y luego como encargada de tienda, antes de empezar como interiorista en el departamento de Arquitectura de CH y Purificación García. Siempre afronto los nuevos comienzos con mucha pasión, y disfruté muchísimo esos años viajando sin parar abriendo tiendas. Con la experiencia adquirida, me lancé a abrir mi propio estudio de interiorismo en Santiago, loft, en el que pude desarrollar proyectos únicos y personales. Precisamente en esta etapa fue donde empecé a colaborar en televisión, en el programa ‘Las Noches de Ana’, de Ana Iglesias, una experiencia que recuerdo con especial cariño, tanto por las amistades que se forjaron allí, como porque ha sido llave de muchas cosas buenas que me han pasado después, como mis colaboraciones en TVG. Luego volví a la EASD a estudiar Fotografía, que siempre ha sido otra de mis pasiones, y encontré una manera maravillosa de expresarme a través de las imágenes, y por el camino, lancé mi propia linea de camisetas, teresalamarquesa, un proyecto al que le tengo mucho cariño y que tuve que aparcar, pero que ahora estoy retomando con mucha ilusión”.


Reportaje fotográfico: Iria Martinez

-Trabajabas como interiorista cuando empezaste a dedicarte a la fotografía. ¿Por qué ese cambio?

Mi estudio fue uno más de los que se tragó la crisis económica de los años 2008/2010, así que decidí aprovechar esos años de parón para volver a la Escuela de Arte y formarme en algo que siempre me había apasionado.

-¿Qué te aporta la fotografía?

Muchísima libertad creativa, me gusta no tener más límites que los de mi propia imaginación; hacer obra personal, pero me he dado cuenta de no me gusta tanto enseñarla, todavía no soy tan valiente como para desnudar mi alma en fotos y compartirlo, así que me centro en hacer retratos, que es una manera maravillosa de dar mi punto de vista sobre las personas a las que  fotografío. Y me encanta enseñar mi visión de  las personas que vienen a mi estudio, que no coincide necesariamente con la que ellas tienen de si mismas, y digo ellas, porque me atrae  más fotografiar a mujeres que a hombres.

-¿Cómo la desarrollas profesionalmente?

He trabajado como fotógrafa freelance para diferentes empresas como Martín Codax, la joyería Suárez o Roberto Verino, para quien había trabajado anteriormente como interiorista, lo que me dio la oportunidad de colaborar con ellos como fotógrafa en varias campañas.

-¿Cómo nace Teresalamarquesa?

De mi pasión por la moda. Pensé que sería divertido hacer unas camisetas gamberras que le aportasen un poco de humor a ese mundo que a veces peca tanto de frívolo como de excesivamente reflexivo. Es un proyecto al que le tengo muchísimo cariño y en el que puse mucha pasión.

-¿Satisfecha con la aventura del diseño de camisetas?

Fue muy bien, ¡tuvieron muy buen acogida! Me lancé a venderlas online y en markets pop-up e hincluso tuve un par de puntos de venta en tiendas multimarcas. También lancé unas para niños que ¡arrasaron! El problema es que me encargaba yo de todo: desde diseñar la prenda a meterla en la bolsa y enviarla, así que  aquello se convirtió en una locura. Uno no puede embarcarse solo en un proyecto así. Cuando vi que aquello empezaba a crecer y no podía abarcarlo, lo aparqué. Soy muy impulsiva y me lanzo a las cosas sin pensar, pero hay proyectos que necesitan un plan empresarial para llevarlos a cabo y este es uno de ellos.

-¿Qué las caracteriza y en qué punto está ahora mismo ese proyecto?

Se caracterizan por tener un mensaje gamberro y con un punto irónico, además de estar confeccionadas en algodón orgánico y con certificado de comercio justo.  Ahora mismo lo estoy retomando, así que seguramente pronto se podrán ver por ahí otra vez.

-Y tu faceta televisiva, ¿Qué te ha aportado?

La televisión me ha gustado desde pequeña y poder colaborar en programas ha sido súper divertido y una gran escuela. No se me va a ver nunca presentando un telediario, eso está claro, pero creo que aporto naturalidad y frescura. He aprendido mucho en estos años de colaboraciones, me han dado tablas y seguridad para enfrentarme a proyectos como ‘MasterChef’ y poder mostrarme tal y como soy, sin que el miedo a las cámaras me convierta en alguien que no se reconoce cuando se ve por la tele.

-¿Cómo era tu relación con la cocina y cómo ha cambiado tras ‘MasterChef’?

Me independicé con veintipocos años y pasé de llegar a mesa puesta a hacerme mi propia comida a diario, así que he ido aprendiendo por obligación al principio y por pasión después. Cuando vivía con mis padres solamente hacía postres, porque siempre me ha encantado la repostería, pero no tenía ni idea de cocina, así que mis comienzos fueron plancha y ensaladas. Luego comencé a aprender con libros súper sencillos y empecé a atreverme a replicar platos de cocina tradicional de mi madre, que por desgracia nunca saben igual que los suyos. Lo que más me gusta hacer cuando vienen amigos a casa es comida mexicana, que es súper divertida para compartir, o platos de horno, que me permitan estar más tiempo con mis invitados. En el día a día, adoro los platos de cuchara y, como aquí el invierno es largo, hago muchos potajes. También me encanta hacer arroces, además he tenido la suerte de tener al mejor profesor, mi amigo Borja de A Curtidoria, así que es otra de mis especialidades.

Lo que más ha cambiado mi cocina tras mi paso por ‘MasterChef’ es por la cantidad de aparatejos que me he comprado, porque después de usarlos allí me parecían imprescindibles en mi vida (jajaja). En realidad, como me gusta la cocina tradicional, he mejorado algunas elaboraciones básicas que muchas veces no hacemos de la manera correcta y que marcan una gran diferencia en el sabor.

– ¿Qué te animó a presentarte al concurso?

Fue un impulso, estaba viendo la edición de ‘MasterChef Celebrity’ muerta de la risa, en ese momento pusieron el faldón anunciando el casting, cogí el teléfono y me apunté online en ese mismo instante. Nunca pensé que me fuesen a elegir y mucho menos que iba a llegar a la final.

– ¿Cómo fue la experiencia?

Ha sido genial, muy intensa y me ha hecho vivir momentos maravillosos y otros duros también. He aprendido muchísimo tanto de cocina como de mi misma, así que la repetiría sin pensarlo.

-¿Qué es lo que más te gustó de tu paso por el programa?

Me encantó enfrentarme a cosas nuevas y a retos diferentes cada semana, la emoción de llegar al plató y no saber lo que te espera en la prueba. También las clases, en las que aprendí muchísimo y me han abierto un mundo de nuevas técnicas y sabores que no conocía.

-¿Y lo que menos?

La convivencia con 15 personas desconocidas se me hizo dura al principio. Me encanta estar sola y no tener ni un momento de intimidad es complicado. Pero también de esa misma convivencia han surgido amistades maravillosas, así que ha valido la pena.

-¿Cuál ha sido el momento más difícil?

En la semifinal tuve mi momento más bajo anímicamente. Ya acusaba mucho los meses de aislamiento, el estrés, la competencia… En la prueba de eliminación toqué fondo y por unos segundos pensé en abandonar, pero encontré fuerzas para seguir y no me permití rendirme estando a las puertas de la final. Si había llegado hasta aquí tenía que seguir luchando.

-¿El mejor?

Me quedo con dos momentos: la primera vez que entramos en el plató, que fue cuando me di cuenta de que realmente estaba en el concurso, y ver la cara de mis familiares en el balcón mientras cocinaba en la final. Todavía me emociono cuando los recuerdo.

-¿Cuál fue el visitante que más ilusión te hizo conocer y por qué?

Me encantó Marta Verona, la ganadora de la última edición. No me había gustado especialmente en el programa, así que mi sorpresa fue mayor cuando tuve trato con ella y la conocí personalmente. Es una persona encantadora, súper compañera, muy trabajadora y un gran ejemplo para nosotros como concursantes.

-¿Y a nivel de cocineros?

Todos han sido maravillosos, pero Martín Berasategui nos robó el corazón a todos con su humanidad, su cariño y con el corazón que le pone a todo. Verlo hablar de su profesión y de su equipo con tanto amor, humildad y pasión motiva a cualquiera. Un 10.

-¿Cuál es el plato que has hecho del que te has sentido más satisfecha?

Sin duda el menú que cociné en la final. Era una homenaje a mi tierra y a mi familia, en especial a mi madre. Puse mi corazón en cada elaboración y además ¡estaba súper bueno!

-¿Cómo ha sido tu evolución dentro del concurso?

Creo que se ha visto una gran evolución, nunca soñé con llegar a la final, pero he aprendido en cada programa y me he superado día a día. Soy el aspirante que más ha cocinado en esta edición, me he salvado en 9 pruebas de eliminación, así que eso también me ha ayudado a mejorar y a controlar los nervios.

-¿Y quién cocinaba en la casa?

Pues yo nada de nada (jajaja), ya tenía bastante con tres jueces calificando mis platos, así que me limité a hacer de pinche. Los que más cocinaban eran Aleix, Valentín,  Carlos y Osiris.

Cómo se desarrolla el concurso, lo que no vemos…

Las tres pruebas que se emiten se graban en tres días diferentes, así que la de eliminación siempre es la última y a la que llegamos más cansados. El ritmo es frenético y las primeras semanas son las más difíciles, porque o le pillas el ritmo al programa o te quedas atrás y te vas a tu casa. No basta con cocinar bien para llegar lejos en ‘MasterChef’, también hay que ser resolutivo y tener capacidad de adaptación. Y una buena dosis de empatía y resistencia también ayudan.

-¿Cuáles son tus planes para el futuro tras el paso por ‘MasterChef’?

En octubre empiezo mi Master en el Basque Culinary, así que lo primero es formarme y después ya veremos a dónde me lleva este camino. Y entre mis proyectos a corto plazo estaría lanzar mi propio libro de recetas, que espero que pronto vea la luz.

CUESTIONARIO

“Mi ciudad preferida es Santiago de Compostela”.   

“Para viajar me encantan París y Nueva York. Podría volver mil veces y descubrir siempre ciudades distintas”.

“Escucho todo tipo de música, depende del momento; para maquillarme y arreglarme reggaeton, para cocinar cosas más jazzeras como Diana Krall.

“Ahora mismo estoy leyendo ‘Quérote, eu tampouco’, de Cecilia F. Santomé, y ‘Salud a Ciencia Cierta’, del Dr. Martínez-González.

“Mi comida preferida es la tortilla de patatas y el cocido de mi madre. También la ensaladilla de mi abuela, con cebolla y vinagre, y sin mayonesa”.

“Hay muchos regalos que me han hecho especial ilusión, la verdad, tengo mucha suerte, desde mi anillo de pedida a mis tenis blancos con suela luminosa LED”.

CRÉDITOS

Estilismo: Elsavadeboda – Peluquería: Manuel Bandín para Salón Bandín – Maquillaje: Mónica Cerqueiras para Mábaka – Localización: Restaurante Solleiros/Hotel Gastronómico San Miguel- Fotografías: Iria Martínez- Video: Sabela Freire

Peluquería: Manuel Bandín para Salón Bandín – Maquillaje: Mónica Cerqueiras para Mábaka – Localización: Restaurante Solleiros/Hotel Gastronómico San Miguel

2 Comentarios

  1. Teresa ha sido un placer conocerla ….
    La quiero mucho
    Una de las personas que me llevo de este masterchef…
    Mi gran amiga For ever

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