El municipio lucense de Sober, perteneciente a la comarca de Lemos, forma parte de la Ribeira Sacra y cuenta con una estratégica posición geográfica, sobre todo, como encrucijada de caminos hacia las vecinas tierras de Ourense.

Llena de atractivos, conserva la huella del románico como cultura y estilo artístico, y un buen número de petroglifos y numerosos restos que van desde los tiempos protohistóricos hasta la época moderna.

Entre los puntos de interés, destacan la Iglesia de Santa María de Bolmente, un templo rural antesala de las excepcionales parajes del río Sil, en especial de su impresionante cañón que en este punto alcanza las cotas más altas; la Iglesia de San Pedro de Canaval, el Templo de San Xulián de Lobios, la Capilla da Raíña dos Anxos y por supuesto, el petroglifo de Figueroá, una singular escultura rupestre de formas circulares, muy similares a los de Xestal en Proendos.

Para a los que les guste la naturaleza, Sober ofrece un impresionante espacio natural, los Cañones del Sil, a los que actualmente existe fácil acceso.

Mención especial merece la parroquia de Gundivós, una aldea especializada en la producción oleira, y quizás la más conocida fuera de las fronteras municipales, gracias precisamente a los oleiros que trabajan en ella y cuyos talleres están abiertos a los visitantes.

La olería de Gundivós es una de las más antiguas de tradición artesanal de Galicia. El barro se sacaba de lugares próximos a la parroquia y se trabajaba meticulosamente. Con apenas decoración, sólo con cordones o vincos y líneas incisas, las formas habituales son la ámboa y el cántaro, las más reconocibles; las ollas de agua y otras más pequeñas destinadas para la leche, la cocina, la matanza, etc. La pieza más singular es el xarro, que se caracteriza por la complejidad de su boca, y que tiene una forma plástica muy sugerente. También destacan por su belleza y por lo depurado de su forma y diseño las meleiras y los botijos.

En la actualidad, el Centro Oleiro de Gundivós de Elías González, en la antigua rectoral, mantiene viva esta técnica constructiva con la producción de piezas tradicionales según la técnica de torno bajo y cocción con leña. Además, quien se acerque a Gundivós podrá ver los talleres de los oleiros, los típicos hornos en los que cocían sus piezas, y comprar alguna de ellas.