El caballo es, sin duda, uno de los animales más bonitos, nobles y elegantes que existen sobre la faz de la Tierra. Saber montarlo y dirigirlo es todo un arte, pero, contra lo que muchas veces pensamos, esta disciplina no solo está al alcance de unos pocos. De hecho, todos aquellos que quieran aprender equitación pueden aprovechar sus vacaciones para tomar unas cuantas clases e incluso salir a hacer rutas por los montes gallegos.

Es una actividad 100 % recomendable no solo porque te conecta con la naturaleza y se crea una magnífica conexión entre animal y el jinete, sino también porque se hace deporte a la vez que se entrena el nivel de concentración.

¡Sí, sí, cómo lo oís! La equitación está considerado el segundo deporte más completo del mundo. “Parece y se cree que cuando montas a caballo todo el ejercicio lo hace el animal, y para nada es así”, nos indican desde la Escuela de Equitación Hípica Ares, en Vilagarcía de Arousa, que hoy hemos visitado para conocer esta modalidad.

“En este deporte, sobre el caballo, entrenas el 75 % de tus músculos”, aseguran los profesionales, y añaden que: “¡Te duelen músculos que ni siquiera sabías que tenías!”

CURA PARA ESTRÉS Y ANSIEDAD. Asimismo, se trata de una actividad muy recomendable para personas con dificultades de movilidad y con problemas de estrés, de ansiedad e incluso de concentración, como puede ser el caso de niños con TDH.

“Tuvimos hace poco el caso de un niño con dificultades de atención que recién empezó a montar y, en los siguientes análisis médicos, mejoró su nivel de concentración”, aseguran desde la escuela hípica, y añaden que, “incluso el médico, se quedó sorprendido y quiso conocernos. ¡Le pareció maravilloso!”.

“Cuando estás sobre el caballo no piensas en nada más que en eso, todos los demás problemas y el mundo exterior desaparecen”, aseguran los profesionales. Algo que comprobamos que en verdad es así.

Desde los tres hasta los 60 años, no hay edad para disfrutar de estas experiencias. De hecho, en este centro apuestan porque los más pequeños ya comiencen montando directamente sobre los caballos, porque “los ponis suelen ser más revoltosos y menos obedientes”.

RUTAS POR LOS MONTES. Esta escuela, además de impartir clases teóricas y formación básica, también organiza rutas a caballo de manera casi diaria en verano. En ellas participan jinetes que pertenecen a la propia escuela y también externos que quieren salir a dar una vuelta, simplemente.

Y es que, pese a que en las instalaciones hay 27 caballos al servicio de quienes quieran alquilarlos, los particulares también pueden llevar allí a su caballo y dejarlo al cuidado de expertos en una cuadra, o usarlo para salir en estas rutas.

Además, nos recalcan mucho que, aunque lo ideal es empezar siempre en el arte de la hípica por la doma, no pasa nada si alguien quiere aventurarse ya a salir de ruta. “Normalmente procuramos acompañarlo a pie en sus primeros paseos”, nos comentan en Hípica Ares, que inciden en que “esto está al alcance de todos, y nosotros nos adaptamos a sus necesidades y gustos”.

Generalmente, en uno de los paseos guiados por el monte de Arousa no se acumulan más de seis jinetes, para garantizar un trato familiar.

VISTAS Y PAISAJES. Las rutas suelen durar entre una y dos horas y, en ellas, puedes ver entornos de película por la parte alta de Arousa, con vistas a la ciudad de Vilagarcía, a tus pies, y divisar el mar de fondo.

Asimismo, “los caminos los crean los propios animales, porque por donde ellos pasan no queda una hierba”, aseguran desde el centro.

CONTROL DE LOS BOSQUES. Por otro lado, desde este centro también han querido resaltar la importancia de los caballos como animales que ‘desinfectan’ y limpian los montes gallegos. Por lo que tú, al apostar por esta actividad de ocio y deportiva, también estás contribuyendo a cuidar nuestro entorno.

“Se comen la hierba y dejan su zona limpia, de manera que son la forma más barata y rápida de actuar de cortafuegos contra los incendios que asolan Galicia cada verano”, afirman en Hípica Ares.

RESPONSABILIDAD Y AUTOESTIMA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS. Finalmente, cabe resaltar que montar a caballo no solo es una diversión, “no solo consta de la parte bonita de subirte al caballo y salir de ruta”, sino que hay que mantenerlo limpio, cuidado y preparado.

Antes de salir hay que tomar tiempo para ensillarlo y limpiarlo. Y, al volver, hay que lavarlo, cepillarlo, darle de comer… “Se trata de una forma de inculcar la responsabilidad a los más pequeños”, explican los responsables, que nos cuentan que, “quizá por eso, recibimos a tantos colegios y campamentos como visitas”.

Y, también llamativo, resulta el hecho de que el manejar a estos animales sube la autoestima de los niños, ya que “al ver que pueden controlar y mandar sobre algo tan grande, de entre 450 y 500 kilos, se sienten poderosos y confían más en ellos mismos y en sus posibilidades”. ¡Todo ventajas para que pequeños y mayores se animen a probar!