No existe una sensación igual que la que viven los peregrinos a su llegada a la praza do Obradoiro. No importa de donde vengan ni la ruta que realizasen ni tan siquiera el motivo de su peregrinaje; todos y cada uno de ellos describen una emoción sin igual al completar el Camiño, un cúmulo de sensaciones que hacen que Santiago y su praza más emblemática sean un lugar único en el mundo.

Cada año llegan a la capital gallega millares de caminantes de todos los rincones del planeta, completando los itinerarios xacobeos, lo que provoca una llegada incesante de visitantes a Santiago, que no solo disfrutan de la catedral románica erguida donde fueron encontrados los restos del Apóstol en el siglo IX, sino que también aprovechan para conocer los atractivos que presenta la ciudad compostelana.

Desde que los peregrinos entran en el término municipal, lo cual varía en función de la ruta que se está realizando, los picos de la Catedral sobresalen en el cielo santiagués, significando el punto de referencia que todos quieren alcanzar. Esta obra monumental románica, marcada por la sobriedad posterior del Renacimiento y la majestuosidad del Barroco, es, precisamente, el mejor escaparate de la ciudad santa de la cristiandad para darse a conocer al otro lado de sus fronteras.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias a su belleza monumental, extraordinaria conservación y por ser meta del Camino, Santiago, donde la lluvia es arte, es una aparición de piedra animada entre los verdes bosques del Noroeste y las próximas rías gallegas. Su casco histórico, lleno de grandes atractivos, invita a perderse por sus calles, las cuales nos descubren grandes tesoros, así como establecimientos de todo tipo, para comprar o probar productos típicos de toda la comunidad.

Por otra parte, Santiago cuenta también con una enorme riqueza arquitectónica contemporánea, la cual se extiende por la dotación de parques y jardines más importante de toda Galicia. Además, es una ciudad cultural por excelencia, cuna de una Universidad cinco veces centenaria.

Su gastronomía, apta para todos los paladares, y sus gentes, que se caracterizan por su hospitalidad, se fusionan para recibir a los visitantes que acuden a Santiago, los cuales se multiplican en años Xacobeos, como es el caso. Por eso, Compostela está esperando, con toda su magia, a que turistas de todas las nacionalidades acudan, cuando mejore situación sanitaria, a visitar su ciudad. Y para su bienestar, cuenta con una amplia red de alojamientos, de todo tipo, que son quien de acoger a todos y cada uno de los viajeros.