Cuando se habla de Padrón, se está mencionando el primer gran escenario de la tradición xacobea. Esta villa, que nace en el siglo X, como un pequeño alfoz de Iria Flavia, cuenta con una gran importancia en la historia del Camino de Santiago.

Textos históricos sitúan al Santiaguiño do Monte como uno de los enclaves principales de las predicaciones de Jesús en Hispania y también existe documentación que indica que el Apóstol recorrió estas tierras hasta que volvió, en el 44, a Palestina, donde fue decapitado. Por eso, sus discípulos, Teodoro y Atanasio, recogen sus restos y los depositan en una barca para enterrarlo en el lugar donde predicó en vida, llegando al puerto de Murgadán, el actual Padrón. Sus restos fueron apoyados en una piedra que milagrosamente reblandeció, adaptándose a su anatomía. Posteriormente fue trasladado al monte Libredón en Compostela, donde fue enterrado.

Desde el medievo hasta la actualidad, la villa fue testigo del paso de infinidad de peregrinos que siguen el Camino Portugués. También es destino para romeiros provenientes de otros itinerarios, que después de visitar la tumba del Apóstol en la catedral, quieren conocer la mágica tierra que dió origen a la leyenda xacobea.

Entre los emplazamientos que destacan están el Pedrón, el lugar de A Barca, Santiaguiño do Monte, la iglesia de Santa María la Mayor de Iria Flavia, el cruceiro de Fondo de Vila o la fuente del Carmen.

Además, los caminantes que pasen por el municipio pueden obtener la Pedronía, un diploma expedido por el concello para conmemorar la antigua ruta de peregrinación que terminaba en Padrón.