Todas las lunas llenas son mágicas. Nos quedamos mirando hacia ellas como si estuvieran llamándonos para contarnos un lejano secreto.
Las súper lunas llenas ocurren en su perigeo anual, al acercarse en su órbita alrededor de la Tierra y que puede llegar a parecer un 30% más grande de lo habitual. Quise cazar una de esas mega Lunas con mi cámara y un pesado trípode desde el parque de la Alameda, justo en ese preciso momento en que se fundía en un abrazo con la Cruz de la fachada principal de la Catedral de Santiago de Compostela.
Cada vez que veo esta foto, no solo me acuerdo del frío que pase en esa húmeda noche otoñal gallega, sino que hay veces en los que debemos de bajar la cámara y simplemente disfrutar del momento. Las mejores fotografías son las que se encuentran para siempre en nuestra memoria, como la casi milenaria Catedral y esa luna de cuento de millones de años de vida.

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