Juan y yo nos conocimos hablando de libros, cuando él estaba a punto de publicar su primera novela y yo vivía entre páginas de periódico y micrófonos. Nos unieron las intrigas en el Vaticano de ‘Espía de Dios’ y muchos nexos personales comunes, pero sobre todo, nos hicimos amigos entre comidas, confidencias y risas, y como tal he vivido con muchísima ilusión el nacimiento de sus seis siguientes novelas, aunque confieso mi querencia por ‘Cicatriz’, no por ser la  mejor, que en el caso de Juan siempre es la última y ese puesto le corresponde a ‘Reina Roja’ con sobrados méritos, sino porque supuso hacer realidad un mini proyecto que teníamos pendiente. Metida de lleno en sus aventuras de Álex Colt, redescubriendo a la niña astronauta que hubo en mí, no puedo por menos que rendirme a su gran talento de escritor y a la maravillosa persona que es.

Fotografía Iria Martínez


Vivimos en un mundo donde dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo

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