Lleva diez años compitiendo y surfeando las mejores olas de todo el mundo, una experiencia que le ha llevado a tener un palmarés deportivo impresionante y a cerca de 2 millones de seguidores en redes. Guillermo Carracedo (Compostela, 1993), 3 veces campeón de España de Paddle Surf, top 5 mundial, campeón de España de Surf, licenciado en Medicina y con un Máster en Traumatología del Deporte, habla con pasión del mar, de su familia y de su novia, sus tres pilares fundamentales, mientras se confiesa un aventurero con mucha curiosidad por la vida

¿De dónde viene tu afición al mar?

Mi padre dice que lo lleva en los genes y siempre quiso que nos gustase el mar, aunque yo creo que conmigo se pasó con la dosis.

¿Cómo empezaste?

Ví la película de animación Locos por el surf y me llamó mucho la atención. Me dije, “si los pingüinos pueden aprender, ¡yo también!” (se ríe). Quise probar, me fui al Decathlon a comprar mi primera tabla y me lancé al mar, aprendiendo por mi cuenta, lo que no se debe hacer. Yo siempre aconsejo empezar con una escuela, que es una oportunidad que yo no tuve porque en aquel momento no había, y creo que merece mucho la pena. Yo me veía metiéndome en el mar y con las primeras olas haciendo ya tubos perfectos, aéreos… (jajaja), y ¡para nada, claro!, lo que más me llevé fueron golpes, porque es un deporte muy difícil. Pero fui aprendiendo poco a poco, y al año y pico de surfear comencé a competir. 

Y ya te quedaste enganchado…

Sí, yo siempre digo que el surf es como una mafia. Una vez que entras te quedas dentro, ya no puedes salir… no hay discusión posible.

¿Cómo eras de niño?

Un prototipo de chico raro, porque me gustaba hacer deporte aunque tenía una media de estudios alta. Jugué al futbol muchos años, pero pasé por toda clase de deportes: tenis, esgrima, bádminton, patinaje… era un chaponcito atípico, que estudiaba y sacaba buenas notas, pero al que le gustaban mucho los deportes. Ahora también hago mucho skate y compito, pero empecé a practicarlo después de surfear.

También te licenciaste en Medicina, que supongo que te vendrá muy bien para tus propias lesiones.

Jajaja, sí, claro, ser médico es un extra de conocimiento. La medicina es algo que no voy a dejar de lado y siempre la voy a tener presente; de hecho, ahora estoy llevando una parte del equipo de baloncesto del Monbus Obradoiro para mantenerme activo. Tengo claro que no es de lo que vivo, pero también me gusta y está bien.

¿Cómo te metes en el mundo de la competición?

He pasado por varias etapas, igual que cualquier deportista, y competir es natural. Supone retarte a ti mismo, y para hacerlo en el surf, supone retar también a otros. Además, las competiciones no dejan de ser eventos en los que estás con otros compañeros que te pueden enseñar muchas cosas, y eso es lo que me motivó a mí.

¿Cómo has vivido los campeonatos?

Empecé a competir y a hacer resultados temprano, y consecuentemente a conseguir patrocinios, pero entonces me di cuenta de que todo lo que hacía dependía precisamente de eso y llegó a quemarme a niveles de no querer volver a competir. Así que durante bastantes años aparté la competición y me dediqué al free surf, a viajar y a descubrir olas nuevas en lugares en los que no había estado nunca, Galápagos, Islandia, Sri Lanka… a surfear olas frikis, de piedra, distintas y a compartirlo en mis redes. Empecé a crecer mucho en seguidores y de esta forma, a poder vivir de eso.

Y volviste a competir.

Sí, una vez que ya tuve más seguridad y más tranquilidad volví a la competición, completamente relajado y sin presión, y curiosamente fue cuando conseguí los mejores resultados. Gané el campeonato gallego y el español, fui subcampeón del mundo, 5 del circuito… además es también cuando más cómodo y más feliz me he sentido compitiendo y sobre todo, cuando más lo he disfrutado.

(Guille acaba de revalidar este mismo mes su título de Campeón de España de Surf).

Y en eso sigues…

Me dedico a surfear por el mundo adelante, a compartir mis vivencias, mis aventuras, mis momentos… y eso es de lo que realmente vivo. En la competición se malvive bastante, pero en redes hay mucho dinero, y además da la oportunidad de llegar a mucha gente, de difundir conocimiento sobre el surf y lo que le rodea, sobre las corrientes o sobre cómo escapar de ellas; transmitir valores familiares y de lucha por lo que te gusta, o simplemente mostrar momentos del día a día que pueden entretener.

¿Se puede vivir de un deporte minoritario?

Bueno, todo es muy relativo. La gente se centra solo en el tema de la competición, y eso es difícil porque salvo lo que sucede con un par de deportes mayoritarios, no hay muchas personas que vayan a ver campeonatos, así que las marcas no los ven interesante. Pero si tú tienes la forma de llegar a mucha gente, sí te van a salir patrocinadores y las marcas te van a contactar, porque al final se trata de eso, de ser un medio para llegar al público, así que insisto, si no llegas a él por practicar un deporte que no se consume tanto, tienes que buscar otras fórmulas. A mí me han llegado a través de las redes y trabajo con Mercedes, Redbull, Prada… 

Hace poco colgué un video con unas cosas mías y en menos de 12 horas tenía casi 1 millón de visualizaciones. Si miras las audiencias del equipo de baloncesto con el que trabajo, ninguno de sus partidos lo ve tanta gente, y eso es la diferencia fundamental. Por eso las marcas se interesan por nosotros, porque somos una forma de llegar a mucha gente, lo que supone muchas ventas.

¿Cuántos países has surfeado?

Unos 33 o 34, y visitados 37. Bastantes más que años tengo, y esa es una filosofía de vida que me gusta mucho.

¿Cuándo empezaste a moverte en redes?

Empecé con el surf, aunque no vi una rentabilidad hasta 2018/2019. Y he tenido algunos momentos virales, como el del video surfeando en los campos inundados de Ames, que sigue siendo uno de los míos más vistos. Son cosas que a mí me encanta hacer y compartir, y tengo la suerte de que a la gente también.

Tienes casi 2 millones de seguidores ¿Cómo son?

Sobre todo son muy jóvenes, de 12 a 16 años, fundamentalmente españoles y latinoamericanos, y muy cercanos. Me siguen con afán, con fervor, y yo intento tener mucho feed back con ellos. Por fortuna, no tengo prácticamente haters ni votos negativos, y la gente que me sigue me muestra mucho cariño, me manda edits, han hecho un club de fans…

¿Cuánto tiempo le dedicas a redes?

Unas 10 o 12 horas, sin contar con la creación de contenidos. Mi cuenta la llevo directamente yo, aunque tengo agencias y plataformas que me ayudan con la gestión de marcas.

¿Qué es lo más sorprendente que te ha pasado con ellas?

No sabría decirlo, pero me ha permitido colaborar con marcas que nunca imaginé que podrían contactar conmigo. Y personalmente, me han dado la oportunidad de conocer gente de todo el mundo que me ha aportado muchas cosas.

¿Has rechazado patrocinios?

Bueno, alguna cosa. Lo que promociono tiene que ser afín a mi perfil, a cómo soy y a lo que hago, y en términos médicos pasar mi aprobación, que para algo tengo esos conocimientos. Lógicamente, te llega de todo, lo normal, pero es uno mismo el que tiene que filtrar. Me han llegado a ofrecer cifras de varios ceros por cosas que no me iban y las he rechazado.

¿Cómo llevaste el confinamiento?

Con mucho mono de surfear; estuve 2 meses y veintipico días sin poder hacerlo y lo sufrí. Aproveché la pandemia para volcarme con las redes, que fue cuando dieron el boom, y para hacer un master en Traumatología del Deporte.

En tu casa siempre te han apoyado, pese a que no es muy convencional…

Bueno, mi padre (el conocido genetista Ángel Carracedo) es el primero que no ha hecho nada convencional. Acabó Medicina con uno de los primeros resultados en el MIR ese año y lo rechazó para irse a Suecia a estudiar Biomedicina cuando aún no existía la genética, para intentar dedicarse a algo que ni siquiera tenía salida. Siguiendo esa filosofía, él ha sido el primero que nos ha animado a mi hermana y a mí a buscar nuestra estrella y tratar de alcanzarla; siempre nos ha dicho que no importa lo lejos que esté, que solo quería que pusiésemos esfuerzo y pasión en ello. Para mis padres cualquier persona puede dedicarse a lo que quiera, esa es la filosofía que hemos tenido en mi casa y yo no puedo estar más de acuerdo con ella ni estar más contento. Siempre he sentido el apoyo de mi familia.

¿Y cómo han vivido tus lesiones? 

Ha habido muchas lesiones y alguna muy dura (se rompió la pared frontal de la cabeza), pero no dejan de ser obstáculos para la realización de un sueño. Saben que el surf es un deporte extremo, de riesgo, sobre todo cuando se radicaliza más para crear contenido. Pero saben que me gusta lo adrenalítico y ellos solo quieren que seamos felices. 

¿Alguna vez pensaste en dejarlo?

Jamás, en ningún momento. Tengo claro que en mi vida hay tres pilares que son los que me mantienen y son mi filosofía vital, mi alegría y mi sonrisa diaria, que son mi familia, mi novia y el mar.

¿Qué sitios tienes en el horizonte para surfear?

¡Tantos!. Me quedan las islas salvajes, entre Canarias y Madeira, que no conoce mucha gente;  Maldivas, Santo Tomé, Príncipe…

 

MUY PERSONAL

“Mi familia me ven surfear y disfrutar, y eso es lo que quieren para mí. Ver a su hijo feliz y con la oportunidad de poder vivir de ello y ya está”.

“Tengo una especie de síndrome de Diógenes con las tablas. En el garaje hay unas 63. Normalmente la gente las usa y luego las vende antes de renovarla, pero yo las guardo todas, salvo las que se rompen. Bueno, e incluso así, a veces…. ¡tengo una en tres trozos!” 

“No soy nada supersticioso. Tengo mis pequeñas cosillas en competición, como las tiene todo el mundo, pero no”.

“Los viajes más especiales han sido a Islandia y Galápagos, pero más que con lugares yo me quedo con momentos, como el de ver un arco iris gigante a mi espalda en el agua, atardeceres increíbles, o surfear con delfines en la misma ola que yo… todo el surf es mágico y me aporta mucha felicidad”.

“Siempre viajo con tabla de surf, y aunque con mi novia a veces no la llevo, trato de que sean destinos con olas, y muchas veces, intentando cuadrar proyectos y campeonatos”.

“Me veo surfeando siempre. Tendré sesenta años y seguiré pillando olas”.

@guillermocarracedo en Instagram y TikTok

Texto: Ana Iglesias // Fotografías: Bruno Rodríguez @brod_a_secas // Vídeo: Sabela Freire //  Vestuario: A Reixa // Maquillaje: Marta Arnoso