Veíamos el 2020 como un año lleno de bodas y celebraciones, de mangas abullonadas, cascadas de tules y escotes en la espalda, pero la crisis sanitaria ha hecho que muchas se aplazasen para el próximo 2021, y otras tantas se deslizasen por el calendario buscando fecha en este último trimestre de un annus horribilis que todos queremos dejar atrás, con la consecuente desestacionalización de una fiesta tradicionalmente veraniega. Ante las medidas restrictivas que imponen mascarilla, distancia social e hidrogel, los expertos coinciden en un cambio obligado en la tendencia, con celebraciones más íntimas y con estilismos y decoraciones más atemporales, pero sobre todo, están de acuerdo en que se celebrarán, porque como bien es sabido… el amor puede con todo.

La pandemia se llevó por delante fiestas y celebraciones y estableció nuevas normas y formas de relacionarse, algo que afectó especialmente al sector nupcial, obligado a reinventarse y darle la vuelta al calendario. Pese a ello, este verano ha habido algunas bodas, y en este último trimestre del año todo indica que habrá más, muchas de ellas aplazadas al inicio de la crisis sanitaria. Aunque en Estados Unidos se pusieron de moda los enlaces por videochat y streaming, parece que las  parejas españolas prefieren retrasar las ceremonias para disfrutarlas en vivo y en directo con sus seres queridos.

En un negocio que mueve casi 3,5 millones de euros al año, con 350.000 puestos de trabajo directo y 900.000 indirectos, según datos de la Asociación Nupcial Española (ANE), no es de extrañar que se busquen fórmulas para garantizar las celebraciones. 

Entre los principales problemas, la incertidumbre que conllevan los continuos cambios de normas y restricciones, lo que llevó al aplazamiento de entre el 85% y 90% de las bodas y varias cancelaciones, y a que portales especializados abriesen incluso canales específicos para informar de las novedades publicadas en el BOE que podían afectar al sector. 

También a medidas extraordinarias por parte de los profesionales, como que una misma boda pueda tener varias fechas bloqueadas para ver lo que va sucediendo, pese a lo que supone en pérdidas y falta de ingresos, y al desarrollo de protocolos especiales para la seguridad de novios, invitados y personal implicado.

Así, el sector hostelero, uno de los más afectados con las restricciones, ha buscado soluciones para poder seguir ofreciendo sus espacios de forma segura, con estrictos protocolos de desinfección, distribución de mesas y nuevas normas para el servicio. Desde las asociaciones apuntan a un llamamiento a la calma para los novios, convencidos de que “pese a las limitaciones, podrán cumplir su sueño de celebrar su boda”. Y la respuesta no hay más que verla en la acogida de las últimas ferias nupciales celebradas.

Las bodas 2020

Con los constantes cambios en cuanto a las medidas de seguridad, lo más importante para los contrayentes es consultar con el Concello del municipio elegido para la celebración la normativa local correspondiente con sus medidas especiales. Además, el portal bodas.net cuenta con una sección de información actualizada por comunidades y provincias, recopilada de boletines oficiales y decretos y que resulta muy útil para la planificación.

En cuanto a diseñadores y floristas, se han volcado en adaptar las peticiones a la nueva temporada, añadiendo mangas, chales o prendas de abrigo a los vestidos nupciales, y variando las flores de la decoración.

De hecho, Carmela Rivas, de Dorian Floristas, explica que “trasladar una boda de una estación a otra pasa por replantear de nuevo los arreglos florales, ya que en verano se llevan más los tonos naturales y fríos, con adornos en colores más suaves, mientras que los enlaces otoñales y de invierno llevan composiciones con colores más cálidos, con rojos, ocres… y con  variedades de flor muy diferentes a las que hay en los meses estivales”.

Por ello, a las bodas que tiene pendientes antes de que acabe el año y que llevan unos meses aplazadas, la reconocida florista compostelana les ha diseñado una nueva decoración, mientras prepara las ya cerradas para el próximo año.

Otro de los elementos clave que tendrán las bodas 20.20 (y 2021) serán las mascarillas, obligatorias tanto para los contrayentes como para sus invitados.

Por ello, algunas firmas especializadas como Bendita La Hora, conocida por sus personalísimos tocados y turbantes, se han lanzado al diseño de mascarillas seguras y muy chic, muchas de ellas pensadas exprofeso para novias, “y que vayan más acorde con sus vestidos”, explica Georgia Amor, que al igual que el resto de sus trabajos, las realiza de forma completamente artesanal.

 

 

Capítulo aparte merecen las alianzas, un detalle al que las parejas dan cada vez más valor. Entre los joyeros artesanos más famosos por sus diseños se encuentra Fernando Gallego, para quien lo más importante es que “por muy original que sea el diseño, se note que es una alianza y que se pueda llevar siempre puesta”, aunque eso no quita que “podamos arriesgar e innovar”, y añade que “algunos de mis diseños serían impensables como alianzas hace unos años, pero ahora son de lo más normal porque los gustos son más flexibles que antes”.

A tu tienda taller en la Serra de Outes llegan muchas parejas que buscan que sus alianzas sean “hechas a mano, artesanalmente, de una en una y no fabricadas en serie”. “También el valor simbólico está en alza”, señala Fernando, porque “los novios son ahora muy conscientes de que, pasada la boda, las alianzas serán la única cosa de ese día que llevarán siempre puestas y que además, simbolizan ese amor que les une. Cuando las parejas vienen a recogerlas, los veo con verdadera ilusión y muchas ganas de tenerlas, y eso me encanta”.

De su taller y siguiendo las indicaciones de las parejas ha salido “casi de todo”. Unas con los nombres de los novios en élfico, otras para unos músicos, que eran una guitarra y un bajo representados sutilmente, y otras basadas en un anillo que sale en una película de ciencia-ficción. “Lo que nos pidan, lo podemos hacer realidad, incluso plasmar un sentimiento en un anillo”, afirma Gallego, que cuenta con un extenso muestrario de modelos, tanto clásicos como de diseño propio, “aunque muchas veces trabajamos sobre una idea que nos plantean, o diseñamos algo concreto para ellos después de charlar un rato y ver cuáles son sus gustos e interpretar lo que tienen en mente”. 

Por otra parte, y teniendo en cuenta que también hay parejas de fuera que las encargan por Internet, el taller ha desarrollado un sistema online de comunicación con los clientes para que no haya ningún problema, “ni siquiera en las medidas o en matices muy precisos del diseño”, y muchas de ellas se han ido ya a Francia, Suiza o Noruega.

Aunque para su realización se necesitan entre 30 y 90 días, las parejas suelen ir hasta con un año de margen buscando su alianza perfecta. Gallego confirma que este 2020 se despedirá con bodas que estaban ya contratadas y aplazadas y que “muchas parejas que estaban pensando en hacerla el año que viene y no tenían nada contratado, las han dejado en suspenso, dadas las incertidumbres del momento”. Pero él, optimista, espera que “las cosas vuelvan a una relativa normalidad”, y añade un detalle más para los que busquen alianzas especiales: “Incrustamos un pequeño rubí auténtico dentro de nuestras alianzas, ya que en la antigua Roma se pensaba que llevar un rubí en contacto con la piel daba a su portador buena suerte, fortuna y pasión, y eso es lo que también deseamos nosotros a nuestras parejas de novios”.

 

Texto: Anaí Cao // Tocados y mascarilla: Bendita La Hora // Flores: Dorian Floristas // Vestido: Juana Rique