Parajes naturales de gran belleza, yacimientos arqueológicos, una muralla romana, villas pintorescas, numerosos monasterios… la provincia de Lugo, la más extensa de las cuatro gallegas, es probablemente la que más variedad paisajística ofrece y una de las más recomendables para visitar.

Outeiro de Rei

En el medio de las docenas de excursiones que se hacen en la edad escolar, es difícil que una quede grabada en la retina. SIn embargo, la visita a Marcelle Natureza, une spacio de convivencia animal y vegetal en Outeiro de Rei, marcará a quien lov isite. ESte es uno de los encantos de esta villa xacobea, en la quel ugares como el Pazo de Mirapeixe la dotan de un gran valor patrimonial. También la Casa Forte, con origen en una fortaleza medieval en el siglo XV que fue ocupada por la familia irlandesa O’Kelly, y que después pasó a manos de los Gayoso, propietarios también de la Casa Forte.

Castro de Rei

La colina en el que se halla el núcleo primitivo de la villa, en la ruta del Camino Real, fue un castro rodeado por los ríos Azúmara y Toreneiros, y conserva restos de las antiguas defensas del castro y de la fortaleza. Con fecha de 4 de Febrero de 1971, Castro de Rei fue declarada conjunto histórico y paraje pintoresco. Tiene lugares placenteros y tranquilos para el paseo como es la zona del club fluvial. El propio curso del Miño da lugar a una calmada zona recreativa, Triabá.

Cervantes

En él destacan sus pallozas, derivadas de los primitivos asentamientos de los poblados como Piornedo. Etimológicamente, el topónimo Cervantes se encuentra ligado a la raíz «cer», tierra de ciervos, evocándose incluso un posible culto prehistórico cara ese animal. Es un lugar idóneo para perderse en sus rutas naturales: la de la Fonte dos NAmorados, la de Moreira a Pradela o la de Quindous son algunas de ellas. Destaca en el invierno su paisaje teñida por el blanco de la nieve que cae sobre sus montañas.

O Corgo

Forma parte de una de las rutas más transitadas, el Camino Francés, pero en su variante lucense. Conocida como Vía Künig, este recorrido alternativo debe su nombre al monje alemán Hermann Künig, quien lo recogió en su guía xacobea. Los Castros son los elementos más antiguos que podemos reconocer en este municipio: Eirexe, Croa, Ramil o Manán son algunos de ellos. Con un importante patrimonio religioso, se hay una huella que destaca en el Corgo, esa es la medieval.

Baralla

Tierra del periodista y escritor Cándido González, conocido también como El poeta dos cantares, Baralla forma parte también de la Vía Künig. Los que lleguen hasta aquí podrán toparse con el Puente de Covas, sobre el río Neira, y dar cuenta del pasado de caballeros e hidalgos que aquí se esconde. De esta huella dan fe los múltiples pazos, como lo de Aranza, Condomiña, Casas Torres de Basile, Pena o Espiña. Y, para alimentar el estómago, nada mejor que el butelo, un embutido derivado del cerdo.

Castroverde

Parada del Camino Primitivo, castaños, robles y abedules reciben a los caminantes en un amplio paisaje verde. En él, las coníferas aportan tonos oscuros, los bosques caducifolios matices más claros, y las praderas, verdes brillantes. De la protección que hacen sus habitantes de su riqueza natural da buena cuenta el castaño centenario relocalizado en Soutomerille gracias a la iniciativa de la Amigos del Patrimonio de Castroverde, después de que el árbol cayera en su anterior enclave. El retablo barroco de Santa María de Vilabade o la torre medieval forman parte de su patrimonio artístico.