Formado en la EASD Mestre Mateo y tras pasar por varios estudios de decoración, el interiorista Rafa Espiña abrió en 2010 estudiotreintaiuno, dedicado a la reforma y diseño de locales de hostelería, comercio y hogar. Suyos son Pepe Paiá, Peluquería Bernardo Nogueira, Casa Aurelio o el pub Kiev de Viveiro, al que considera “un punto de inflexión en mi trayectoria, porque tuve libertad total para hacer una propuesta arriesgada y resultó muy rompedor”.

Con un sello de identidad muy marcado basado en el uso de metales y madera “como materiales recurrentes”, la distribución de espacios y la atención al campo visual, “qué se ve y cómo se ve desde distintos puntos”, este reconocido profesional explica que “nunca hago proyectos ostentosos, sino que juego con la naturalidad de los elementos y su combinación”, asegurando ser “un obseso de la funcionalidad y del aprovechamiento de metros, de cuidar mucho las circulaciones y de la comodidad”.

Recopilar datos y entender la necesidades y estilo de vida del cliente o las pretensiones de su negocio es el punto de partida de un trabajo que le apasiona. “Hay que estudiar la viabilidad del proyecto y ver cuál es la mejor opción”, dice. “Un hogar es más personal y sus requisitos y objetivos están más claros, por lo que es más importante su habitabilidad y aprovechar espacios, que tener un diseño llamativo. De hecho, es mejor ser comedido, cuidar la luz, y que sea acogedor y no canse”, mientras que los locales “se apuntan más a las nuevas tendencias y prima la confianza y la resolución de problemas, porque hoy por hoy las normativas son terribles y el cliente nos busca para aportar soluciones a nivel técnico y coordinar los trabajos de obra”.

Fotografías: Sue Rainbow

Texto: Ana Iglesias

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