Compostelano afincado en Madrid, Antonio Curros asegura que siempre ha sentido «auténtica pasión por la música desde que tengo uso de razón; a veces es casi obsesivo». Por ella se trasladó a Madrid hace 15 años, donde comenzó su andadura compaginando la Universidad con un trabajo como técnico en un estudio de doblaje para pagarse unas clases de canto. El resultado no podía haber sido mejor. Curtido en musicales como Forever King of Pop, Sister Act, The Hole o El Rey León, donde ha dado vida durante años a Timón, Antonio ha pasado por varias series de televisión y prepara su segudno disco con su banda de rock Ciclocéano.

¿Cómo comienza tu trayectoria artística?

Siempre he sentido una auténtica pasión por la música, desde que tengo uso de  razón, a veces es casi obsesivo. Según mi madre, ya de bebé me quedaba  “embobado” cada vez que aparecía alguien cantando en la tele o sonaba alguna  canción. Con 6 años le pedí a mis padres que me apuntaran a clases de piano;  como nadie en casa tocaba ningún instrumento creyeron que sería un capricho  del momento, pero después de insistirles acabaron haciéndolo. Creo que a estas alturas ya se han dado cuenta de que no era un capricho jeje 

Esa pasión por la música fue precisamente lo que me llevó hace 15 años a Madrid, donde vivo desde entonces. Después de un par de años fallidos en la  universidad, estuve trabajando como técnico en un estudio de doblaje donde  conseguí ahorrar para pagarme clases de canto en una escuela. Por pura  casualidad, durante una muestra en esa escuela, una mujer me oyó cantar y me ofreció hacer una prueba para un espectáculo musical que estaba de gira en ese  momento. Me presenté y me dieron el puesto por lo que, en ese preciso momento cambió mi vida. Ese espectáculo era “Forever King Of Pop”, un homenaje a Michael Jackson con el que estuve girando 3 años por España, Francia, Polonia, República Checa, Puerto Rico, etc Después vendrían  espectáculos como The Hole, Sister Act o El Rey León. 

¿Qué recuerdos guardas de Forever King of Pop?

Para mí fue mi gran escuela. Aún a veces pienso en lo increíblemente  afortunado que fui cuando me escogieron porque no tenía ninguna experiencia  en espectáculos de gran formato. Y claro, el salto que di profesional y artísticamente fue brutal. Lo recuerdo como una etapa increíble, estar por  primera vez de gira en teatros y recintos tan grandes era algo impensable hasta  entonces para mí, el público salía encantado del show, cantaba canciones de Michael Jackson,… Suena a tópico pero realmente estaba viviendo un sueño.

¿Qué significó para ti The Hole?

Siempre he disfrutado de todos los espectáculos en los que he estado. Y lo digo totalmente en serio. The Hole era un espectáculo súper divertido, tanto de ver como de hacer. Lo mejor era la interacción tan directa con el público, que en  teatro por ejemplo no se suele tener. Actuar en una carpa de circo tiene una  magia especial, pero también te digo que según en qué época del año se pasa  demasiado frío entre bambalinas…

¿Y Sister Act?

Sister Act ya tenía un formato clásico de teatro musical. Me encantaba mi  personaje porque era parte del punto cómico de la obra, y hacer reír a la gente sobre un escenario es de las mejores sensaciones que existen. Además fue la  primera vez que estuve en el proceso de montaje de una obra, es decir, desde el  principio, y es algo que también disfruté muchísimo. 

¿Cómo llegas a El Rey León?

A El Rey León llego a través de un proceso de audiciones, que aunque suele ser  lo habitual en este tipo de espectáculos, la verdad es que en este en concreto el proceso es más duro que en la mayoría. Tienes que pasar varias pruebas de canto, danza e interpretación, hasta llegar a un casting final delante de los directivos de Disney de Estados Unidos, y luego tienes que gustarles a ellos, claro. Para que te hagas una idea a mí me llevó un mes y medio completar todas  las fases de la audición.

¿Feliz con tu personaje?

Mi personaje, Timón, es un auténtico caramelo para un actor. Es un personaje  que ya tiene ganado al público antes de salir a escena, lo cual es genial, pero conlleva una responsabilidad también, se crean muchas expectativas que tienes que ser capaz de cumplir y eso te hace estar alerta cada noche. Yo, después de  más de 2000 funciones haciéndolo, seguía encontrando detalles del personaje para enriquecerlo.

La caracterización era increíble…

Para el maquillaje de Timón se tardan unos 40 minutos, y no es el más  complejo. Hay otros personajes que requieren algo más de 1 hora.

¿Cuál es la clave de su éxito?

Creo que el éxito del espectáculo es un cómputo de varias cosas: la historia es universal, pueden entenderla y disfrutarla tanto niños como adultos; la música y las canciones con esa influencia de ritmos africanos son increíbles; y el trabajo  visual de vestuario, maquillaje y luces es impresionante. 

Haber estado tanto tiempo en él, ¿te ha hecho pensar en el riesgo de perder otros papeles?

Nunca he sentido que haya perdido oportunidades estando en ese show. Tanto  Disney como la productora en España saben que el ritmo que hay de funciones  (entre 8 y 9 a la semana los 12 mese del año) puede llegar a resultar agotador  así que dan bastantes facilidades para que los artistas puedan compaginar su  trabajo en el musical con alguna otra actividad como rodajes, clases o  conciertos. Siempre que tu cuerpo lo aguante, claro jeje 

También has pasado por algunas series de televisión, ¿cómo ha sido  la experiencia? ¿Te apetece hacer más cosas en ese medio?

La verdad es que me encanta rodar para televisión. Es muy diferente al teatro en  el sentido que las escenas las repites hasta que quedan bien grabadas y nunca  más las vuelves a hacer, es más difícil que caigas en la rutina y sabes que cada día es completamente distinto. El rodaje para “Cuéntame” fue de las mejores  experiencias profesionales que he tenido hasta ahora, me lo pasé increíble. De hecho, mi intención en estos momentos es enfocar mi carrera hacia ese medio. ¡Y por supuesto me encantaría rodar en Galicia!

Háblanos de Ciclocéano, tu banda de rock…

Desde que tenía 11 años he querido tener una banda con la que hacer mi propia música, grabar discos y dar conciertos. He estado en varias formaciones pero no  fue hasta 2017 que monté Ciclocéano, que hasta ahora es mi proyecto más  personal y especial para mí. Para saber qué estilo hacemos, lo mejor es que la  gente escuche el disco, que está disponible en Spotify, iTunes, etc. Tenemos un  disco “Líneas de meta” que salió a finales de 2018 y que presentamos por varias  ciudades de España, incluyendo la sala Capitol de Santiago en un concierto al que pudieron asistir prácticamente todos mis amigos y familia, del que además, sacamos un vídeo en directo que se puede ver en nuestro canal de Youtube.

¿En qué estás trabajando ahora y cuáles son tus proyectos más inmediatos?

Pues el mundo de la cultura está sufriendo una crisis mayor que ningún otro  sector, pero intento sacar proyectos como pueda, aunque no den beneficio  económico. Actualmente estoy preparando un segundo disco con Ciclocéano; también una obra de micro teatro independiente que esperamos estrenar dentro  de muy poco; un proyecto de teatro inclusivo con personas con síndrome de Down; y aprovechando sobre todo para tomar clases y seguir formándome.

¿Cómo llevas vivir fuera de Santiago? ¿Lo echas de menos?

Lo único que no hecho de menos de Santiago es la lluvia y la humedad (jejeje) pero todo lo demás mucho. Cuando voy intento ver a la mayor cantidad de amigos y amigas que puedo, estar con mi familia, tengo dos sobrinas pequeñas a las que adoro e intento pasar con ellas el mayor tiempo posible para que no se olviden  de que tienen un tío en Madrid. También aprovecho para comer comida de mi madre, por supuesto. Y de las cosas que más me gusta hacer es simplemente pasear por la zona vieja que siempre me da la sensación como si no hubiese pasado el tiempo.

Elige las canciones perfectas para… 

Bailar en una discoteca Michael Jackson, por supuesto, por ejemplo “Working day and night” 

Cantar en un karaokeCualquier horterada tipo “Vivir así es morir de amor” de Camilo Sesto. 

Susurrarle al oído a tu pareja – “Ojalá” de Silvio Rodríguez 

Cantar en la ducha – “Somebody to love” (o cualquier otra de  Queen) 

Poner nada más suene el despertador – “Rock and Roll” de Led  Zeppellin 

Escuchar un día de lluvia en el sofá – “Black” de Pearl Jam 

Cantar tras la cena de Nochebuena en familia – “Walk of life” de  Dire Straits (mis padres son muy fans) 

La primera que te gustaría escuchar tras las campanadas para dar la bienvenida al nuevo año – “Decidí” de Extremoduro (por alguna extraña razón me recuerda a la Navidad).