Paisajes, arquitectura, historia y gastronomía enamoran desde la Edad Media a los millones de personas que visitan Compostela, y raro es quien se va de la ciudad sin conocer la Catedral, el casco histórico, el Mercado de Abastos, el parque de la Alameda o la Cidade da Cultura. Pero la capital gallega es mucho más y está llena de rincones y curiosidades que la hacen única e inolvidable

Contemplar la Catedral al anochecer tumbados desde el ‘kilómetro cero’.

Nada para vivir un momento mágico como situarse en el centro de la praza do Obradoiro a la caída del sol y tumbarse a admirar la fachada principal de la Catedral junto a una placa granítica considerada por los peregrinos como kilómetro cero.

Ver la ciudad desde las cubiertas de la basílica jacobea.

Contemplar la ciudad a 300 metros de alitud, unos 30 sobre el suelo del Obradoiro, desde los tejados de la basílica jacobea, es una experiencia inolvidable. Se accede a ellos a través de las escaleras de la torre de la Carraca y permite tener una panorámica de 360 grados sobre Compostela. (Reservas en catedraldesantiago.es).

La foto más artística en San Domingos de Bonaval.

No hay visitante que se rinda a la belleza de la escalera más instragrameable de la ciudad, la del antiguo convento de San Domingos de Bonaval, hoy Museo do Pobo Galego. Es una escalera de caracol de triple hélice con tres rampas distintas en el mismo hueco, lo que permite que tres personas puedan subir y bajar por ellas sin cruzarse en ningún momento.

Los misterios de la noche.

Dar un paseo nocturno alrededor de la Catedral permitirá escuchar las campanadas que da la Berenguela a medianoche, a veces 13, o descubrir la sombra de una columna proyectada sobre la fachada de A Quintana en forma de peregrino fantasma,

Hacer el París-Dakar

La ruta de vinos más famosa del Santiago estudiantil se mantiene año tras año. Se trata de recorrer los 200 metros que separan los bares París (en la rúa Bautizados, 11) y Dákar (Franco, 13) tomando vinos en la treintena de locales que hay en la calle.

La senda mitológica del Monte Viso.

Se accede a ella desde la Cidade da Cultura, a través de una senda mitológica poblada por representaciones de seres fabulosos de la tradición oral gallega. Desde su cumbre puede verse la ciudad y los montes y valles que la rodean.

Tapeo.

Además de los mariscos, el pulpo, la orella (oreja de cerdo con pimentón picante), los callos, los pimientos de Padrón o la tarta de Santiago, la gastronomía del tapeo llevará a los visitantes a conocer otras especialidades como los tigres rabiosos (muy picantes) o el cocodrilo (carne de cerdo con patatas fritas).